Escribo historias que no se parecen a nada de lo que ya existe.
Crecí rodeada de libros y de historias que no existían en ningún estante. Con el tiempo, descubrí que la única forma de leerlas era escribirlas yo misma. Así empezó todo: con una voz propia, personajes que se niegan a ser perfectos y escenas que se sienten, no solo se leen.
"No sigo la corriente: la marco."
Para mí, escribir no es solo contar historias: es crear un vínculo. Cada libro es un viaje de descubrimiento, emoción y verdad compartida. Mi objetivo es escribir narrativas que permanezcan contigo mucho después de cerrar la última página, porque se han quedado grabadas en algún lugar que no es exactamente la memoria.

Con pasado, conflicto y evolución real. Por eso mis lectoras se obsesionan con ellos.

Mis escenas no solo se leen: se sienten en la piel. Intensidad emocional, deseo real y verdad física.

Cada saga tiene coherencia, profundidad y continuidad. Mis lectoras viven ahí dentro como si fuera una serie.
Cuando no estoy escribiendo, estoy leyendo, viajando o buscando esa combinación de luz y silencio que me devuelve las palabras. Vivo en los márgenes de las historias que aún no existen, y desde ahí construyo los mundos que después mis lectoras no quieren abandonar.