Una mudanza forzosa.
Un piso prestado.
Y un hermano equivocado al otro lado de la puerta.
Inés acepta quedarse en el apartamento de Nikos mientras está de luna de miel. Lo que no espera es encontrarse allí con Kal Karalis: hermético, incómodo y con una misión secreta en la agencia donde ambos trabajan.
Ahora comparten casa, oficina y demasiados silencios tensos.
Entre una investigación encubierta, convivencia forzada y una química que ninguno quiere reconocer, el verdadero riesgo no es el secreto que él oculta… sino lo que empieza a sentir.
Porque confiar en un espía nunca es buena idea.
Enamorarse de él, menos.
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