Paula Pereira decidió fingir que aquel comentario imprudente
nunca ocurrió. Hasta que empieza sus prácticas… bajo las
órdenes de Gabriel Aramburu.
Él es exigente, impecable y peligrosamente atractivo.
Ella, divorciada, madre de una adolescente y experta en
meterse en líos.
En el bufete hay una norma clara: nada de relaciones entre
compañeros.
El problema es que meses atrás Paula insinuó en público
que se “merendaría” al profesor Aramburu… sin saber que
él la estaba escuchando.
Ahora comparten despacho, miradas tensas y una química
que no entiende de reglamentos.
Porque algunas normas existen para mantenerse.
Y otras, para romperse.
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